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Astrid Panting: una sobreviviente que disfruta cada día ayudando a los demás

Astrid Panting: una sobreviviente que disfruta cada día ayudando a los demás

Astrid Panting: una sobreviviente que disfruta cada día ayudando a los demás

Astrid Panting Cabús de Ruíz, una mujer valiente y de mucho valor para quienes le conocen. Ella quien se define como una mujer sensible ante las necesidades de los demás y que le hace frente a la adversidad, también es alguien a quien el amor de su familia le ayudó a superar una de las pruebas más difíciles y de la cual pudo salir victoriosa.

Casada desde hace 33 años con Martín Ruíz, con quien procreó a Martin Alejandro Ruíz Panting y Astrid Elisa Ruíz de García, nuestra entrevistada nos abrió las puertas de su alma por lo que esperamos que su testimonio de lucha y servicio a los demás inspire y sirva de ejemplo para quienes en la actualidad viven una situación similar.

Astrid, quien en 2015 a la edad de 51 años recibió un diagnóstico de cáncer de seno, convirtiéndose esta una de las noticias más impactantes de su vida, asegura que nunca se soltó de la mano de Dios.

HMUSA: Puede compartir su historia al ser sobreviviente de cáncer y compartir cómo cambio su vida luego de superarlo

Astrid: Aunque puede ser motivo de emociones encontradas, me considero inmensamente afortunada al poder compartir mi experiencia como sobreviviente del cáncer de seno.

Cuando recibí el diagnostico en enero del 2015, aunque fue impactante, jamás pasó por mi mente que esta sería una sentencia de muerte.

Tuve muchos ángeles a mí alrededor. Y fuimos avanzando poco a poco. Una cirugía, luego la quimioterapia y radiación.

Mi mayor preocupación en aquel entonces fue ¿qué sería de la Fundación y… cual peluca me quedaba mejor? Dios me sacudió de la cabeza a los pies y me aclaró, que era momento de pensar en mi recuperación y que yo no era indispensable. Así de simple y claro.

Mi esposo y nuestro equipo de trabajo hicieron su labor y durante un año atendieron a las familias con profesionalismo y dedicación.  Me recuperé gracias a las atenciones de mi médico y enfermeras del IHSS y al apoyo incondicional de mi familia y amigos.

Retomé mis trabajos en la Fundación y la escuela donde he laborado por 23 años, dando gracias a Dios por una nueva oportunidad. Mi vida cambio, en efecto. Valoro más el día a día, estar con mi familia, tener un hogar. Veo con más optimismo los retos y pruebas. Y dar gracias, con el corazón, a un Dios de amor que lo hace posible.

“Las mujeres hondureñas deben darse su lugar, prepárense, estudien, supérense. Exijan respeto y luchen por sus derechos. Somos admirables, guerreras y luchadoras sin descanso. Somos emprendedoras, inteligentes, fuertes y decididas. Sigan siendo inspiración para sus familias y confíen en nuestro Dios que no las abandona”.

HMUSA: ¿Quién es Astrid Panting?

ASTRID: Una sampedrana que ama su familia, mi ciudad y por supuesto mi país. Que de joven mi formación académica se le encomendó en una institución católica insigne y que inculcó valores valiosos que aún permanecen para poder servir a los demás.

Soy hija, esposa, madre y abuela. Además de amiga, colaboradora y confidente.

Me encanta el arte, leer y aprender.

HMUSA: En los años al frente de la fundación, ¿Cuál su más grande satisfacción?

ASTRID: Cada ciclo frente a la fundación, representa éxito de un equipo de trabajo. Este éxito jamás hubiera sido posible sin el apoyo de mi esposo Martín, y el equipo de jóvenes que apoyan como asistentes.

Cada día por 16 años vivimos una satisfacción en las sonrisas de nuestros hermosos jinetes, el esfuerzo por lograr sus metas, su emoción al ver a su caballo, perseverancia y compromiso de sus padres. Haber prevalecido por 16 años es nuestra mayor satisfacción.

HMUSA: ¿Qué la motiva cada día?

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ASTRID: Una nueva oportunidad de dar lo mejor de mí. Aunque hay días muy agotadores, con solo la bendición de abrir los ojos cada mañana, hay una nueva oportunidad. Los retos del día a día se organizan y se cumplen.

“No hay espacio para quejas, las mujeres hondureñas conocemos nuestro rol en la sociedad, y lo cumplimos a cabalidad”.

HMUSA: ¿Actualmente cuántos niños conforman la Fundación?

ASTRID: Para el mes de marzo, antes de la pandemia, estábamos atendiendo 70 niños, jóvenes y adultos. A partir de ese mes, dejamos de laborar. Es una situación muy lamentable ya que los niños extrañan a sus amigos equinos además de necesitar sus terapias al aire libre. Tenemos la esperanza que pronto nos volveremos a reunir.

HMUSA: ¿Cuál es su más grande temor?

ASTRID: Cerrar la fundación. Cualquier institución tiene costos fijos, y en nuestro caso, mantener nuestros cuatro caballos, que necesitan aseo, comida, atención, y pagar empleados, es muy difícil al no tener ningún ingreso. Teníamos varios padrinos que nos apoyaban mensualmente, pero para ellos y sus empresas esta situación también ha sido difícil.

No solamente la pandemia, sino el efecto de las tormentas que azotaron nuestro país. El impacto fue terrible y muchos aún no se recuperan. Nos toca trasladar la fundación a una nueva ubicación, y no hemos podido por falta de recursos.

HMUSA: ¿Cómo le gustaría ser recordada?

ASTRID: Como alguien que vivió siguiendo la frase de Santa Madre Teresa de Calcuta: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Creo que he servido, en muchas áreas, siendo maestra, guiando a mis alumnos; aprendiendo más sobre los niños que nos visitan, y ver sus necesidades. Muchos halagos me han brindado, a veces me dicen: “Mi heroína favorita”, “Guerrera”, “´Ángel”.

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